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Ruprecht-Karls-Universität Heidelberg

Alemán jurídico, crisis corporativas y Derecho Internacional: entre Heidelberg y Santiago

Tres programas de magíster en Derecho a tiempo completo tiene la U. de Heidelberg: uno en Derecho Alemán (German Law), otro en Reestructuración Corporativa (Corporate Restructuring), que también existe a medio tiempo por 24 meses, y finalmente uno en Derecho Internacional (International Law), que se ofrece solo en la sede que tiene la universidad en Santiago de Chile.

Los dos primeros son dados exclusivamente en alemán —salvo algunas actividades en inglés del LLM en Reestructuración Corporativa—, por lo que los conocimientos del idioma deben ser acreditados al momento de la postulación. El tercero solicita conocimientos de castellano e inglés y, además, incluye al terminar el curso un mes de estadía en el Instituto Max Planck y en la U. de Heidelberg, en Alemania.

El posgrado en Alemán Jurídico está diseñado para alumnos internacionales y busca entregar los elementos esenciales de este sistema legal, así como que adquieran un conocimiento más profundo en un área específica, mientras que el LLM en Reestructuración Corporativa busca que los estudiantes, sean locales o extranjeros, sean capaces de desempeñarse, por ejemplo, como consultores calificados para empresas en crisis.

Por su parte, el programa ofrecido en Santiago está a cargo de las facultades de Derecho de la U. de Heidelberg y de la U. de Chile, con el apoyo académico del Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional, además del Instituto de Estudios Internacionales de la U. de Chile. Su objetivo es entregar un análisis comprensivo de los actuales y futuros campos de esta área en la era de la globalización, así como en tratados internacionales e inversiones y en métodos de arbitraje y resolución de conflictos en tales materias. Aquellos que sigan este curso pueden continuar automáticamente con un doctorado en el plantel alemán.

Los valores de estos cursos varían entre los 7.500 y 8.000 euros, es decir, entre US$ 8.500-9.200.

Sobre la Universidad

La universidad más antigua de Alemania y una de las más antiguas del mundo. Este plantel público fue fundado en 1386 por el príncipe Ruperto del Rin, con el consentimiento papal, y se ubica en la ciudad de Heidelberg, en el Estado de Baden-Württemberg, al suroeste de Alemania. Su relevancia es tal que, como anécdotas históricas, destaca por haber sido la tercera institución académica en establecerse durante el Sacro Imperio Romano y por haber sido en el siglo XVI un centro del humanismo, lo que incluye la disputa religiosa allí sostenida por Martín Lutero, en 1518, y su carácter de baluarte del calvinismo en las décadas posteriores. Tras un período de declive en su reputación, durante el siglo XIX y hasta la actualidad — aunque interrumpido luego de las Guerras Mundiales y hasta los años 60— volvió a erigirse como uno de los centros educativos más relevantes, en especial por su alto nivel de investigación, su pensamiento liberal, su seguimiento de las ideas democráticas y su apertura hacia nuevos enfoques científicos. Actualmente tiene 12 facultades y ofrece programas de pre y posgrado, así como de posdoctorado, en un centenar de disciplinas a lo largo de sus tres campus principales para los cerca de 30 mil alumnos matriculados. En esta misma línea, al año más de mil doctorados son terminados en sus instalaciones, donde un tercio corresponde a estudiantes extranjeros, cifra que es de un 20% en el resto de los niveles. Su tasa de aceptación para el pregrado es de poco más de 16%, siendo las áreas más competitivas medicina, biotecnología molecular, ciencias políticas y derecho. Es también reconocida por su sistema de bibliotecas, que en conjunto posee alrededor de 6,7 millones de libros impresos, lo que lo convierte en el fondo más utilizado en Alemania, así como por sus sedes satélites, oficinas de relaciones interuniversitarias y programas académicos en Latinoamérica, Norteamérica, Asia, Europa Central y Europa del Este, además de por pertenecer a la European League of European Research Universities (LERU), el Coimbra Group y la European University Association (EUA). Junto con eso, cuenta con más de 50 premios Nobel en Medicina, Química, Física, Literatura y la Paz, así como presidentes, gobernantes, jueces y ministros, que han estado asociados al plantel. ¿Algunos nombres? El creador de la tabla periódica de elementos, Dimitri Mendeleev; filósofos de la talla de Hegel y Habermas o teóricos como Hanna Arendt y Max Webber, padre de la sociología moderna.

CLIMA

La ciudad tiene un clima oceánico con características de valle, al estar enmarcada por dos cadenas montañosas: el Pfälzerwald y el Odenwald. Durante el año, la temperaturas cálidas son determinadas por masas de aire marítimo provenientes del oeste, mientras que esta misma ubicación hace que sea más común en esta zona que aparezcan vientos helados del este, así como también nubes y lluvias.

El mes más frío es enero, mientras que el más caluroso es julio, con temperaturas muy por encima de los 30°C, muy habituales durante todo el verano. Es más, de acuerdo con el servicio metereológico alemán, Heidelberg es uno de los lugares con las mayores temperaturas del país.

TURISMO

Un punto de partido para el turista es la Haupstrasse, la calle peatonal más larga de Alemania, que se extiende desde el centro de la ciudad moderna, la plaza Bismark, donde están concentrados todos los transportes públicos, hasta el corazón de la ciudad antigua, la plaza del Mercado. Este paseo permite un recorrido por coloridos edificios de estilo barroco, además de tiendas, cafés y locales para descubrir. También permite comenzar el recorrido por la que es considerada la cuna del romanticismo alemán: fuente de inspiración, entre otros, para los textos de Goethe, las pinturas de Turner y que encantó tanto a Mark Twain que decidió quedarse tres meses viviendo allí y hasta escribió una guía de la ciudad.

En el casco histórico se ubica la Plaza del Mercado (Marktplatz), desde donde se puede observar la iglesia del Espíritu Santo (Heiliggeistkirche), conocida por ser la más antigua de Heidelberg, que fue sede de la universidad y albergó la biblioteca palatina, además se puede subir a la torre por una módica suma y captar panorámicas de la ciudad, y el Ayuntamiento, dos de los monumentos más destacados del lugar. En esta plaza, además, está la Casa Zum Ritter o Casa del Caballero, bello edificio con fachada de piedra y uno de los pocos que quedan luego de la casi completa destrucción de la ciudad en el siglo XVII.

Muy cerca de esta se ubica el Mercado del Grano (Kommarkt), considerada por muchos como la plaza más bonita de la ciudad y que posee la fuente de la Madonna (1718), que muestra a una virgen sostenida por ángeles y que, según la historia, debía conducir a los renegados protestantes hacia la fe tras la Contrareforma. Por acá también está el histórico puente de Carl Theodor, también conocido como Piuente Viejo (Alte Brücke), con su característica puerta en primer plano. Este puente, uno de los íconos de la ciudad, cruza el río Neckar, que tiene la gracia de ser navegable, y a través de él se accede a los miradores de los Filósofos, construido en 1784, desde donde se obtienen algunas de las mejores panorámicas de la ciudad.

En la Plaza de la Universidad se encuentran el viejo y nuevo edificio del plantel. Muy cerca, además, hay un gran edificio imperdible: la biblioteca de Heidelberg, que además tiene entrada liberada, la Iglesia Jesuita, que fue testigo de la Contrarreforma, y en cuyos alrededores está en “barrio jesuita”, con varios edificios ligados a esta orden religiosa, como un colegio y el seminario. Para coronar el paseo en esta parte de la ciudad es posible visitar la llamada “cárcel del estudiante” (Studentenkarzer), que funcionó desde mediados del siglo XIX y por casi cien años. En ella se recluía a los alumnos que cometían infracciones leves, aunque con un tono jocoso: es cierto que estaban castigados, pero podían escoger sus días de condena, por la mañana iban a clases y al ingresar a la celda eran acompañados por sus compañeros en un desfile.

En esta ciudad, además, está el funicular más moderno del país y mediante el cual se puede llegar —aunque también se puede hacer a pie y dura 15 minutos— al castillo de Heidelberg, otro de los imperdibles del lugar, que domina la ciudad a unos 70 metros sobre el río Neckar, en la terraza del monte Königstuhl. Esta construcción de más de siete siglos, la gran atracción de Heidelberg, aunque en ruinas, destaca como gran postal de fondo con sus paredes rojizas y por su patio, el sector que mejor se conserva: una fachada renacentista repleta de esculturas. Como curiosidad: posee una espectacular bodega que contiene el barril más grande del mundo, con una capacidad de 221.000 litros, y un Museo Farmacia, que relata la evolución de la farmacia alemana en los últimos dos siglos.

ACTIVIDADES RECREATIVAS

Debido a su fuerte vida turística, unas 4.000 personas al año, y estudiantil, la ciudad siempre tiene actividades que ofrecer, como algún festival, exposición o certamen. Algunos de los más conocidos, con temáticas que van desde el cine a la danza, la literatura y la tradición palaciega, son el Schlossfestspiele, el Filmfestivalo o el Heidelberger Frühling. Los alumnos de la universidad, además, aportan con una rica vida nocturna, con un barrio de las fraternidades, decorados con fotografías de antiguos alumnos, símbolos y recuerdos, además de mesas de madera con fechas y nombres grabados. Acá los pubs se ubican uno al lado del otro, siendo algunos de los más conocidos Vetter, Schnookeloch o Zum Roten Ochsen. En la misma zona existen, además, cinco grandes discoteques, la más importante, ubicada en el New Campus.

En este lugar también se organiza cada verano el Festival del Castillo, uno de los espectáculos de teatro al aire libre más bellos del sur de Alemania, que se representó por primera vez en 1926, y buscando un poco más de historia, en casco antiguo está el Centro de Documentación y Cultura de los Sinti y Roma alemanes, una exposición permanente sobre el destino y estilo de vida de estos dos pueblos gitanos perseguidos por los nazis. Además, casi todos los lunes durante el verano hay conciertos de música, específicamente, de órgano, en la diversas iglesias de la ciudad.

Otras atracciones son las cotidianas: en la Plaza del Mercado hay feria dos veces a la semana y en verano está repleta de terrazas para disfrutar, y el Café Knösel, ubicado junto a la Iglesia del Espíritu Santo, donde se inventó el «Beso del estudiante», un bombón creado a mediados del siglo XIX, cuando los jóvenes de la ciudad se reunían en cafeterías, pero hombres y mujeres no podían estar solos. Para ello, el dueño de este local creó el Studentenkuß, el bombón que los estudiantes dejaban en la mesa de su interesada y si esta lo habría había «match». Todavía se venden y son parte de la tradición de la ciudad.

También se puede tomar un crucero por el río Neckar. Hay varias opciones: un recorrido corto por las orillas de la ciudad en un barco de energía solar o un paseo más largo hasta el pueblo de Neckarsteinach, localidad cercana donde hay varios pequeños castillos. Además, desde Heidelberg, un buen viaje es conocer la Selva Negra, pero si lo que se busca es más fiesta, a unos 15 kilómetros en tren se ubica la ciudad de Mannheim, que tiene una vida nocturna mucho más diversa. Además, está bastante cerca de Frankfurt y Stuttgart, a una hora en auto de la frontera francesa de Alsacia y a un par de horas de Luxemburgo.